¿Qué se hace con los restos?
¿Qué se hace con las fotos?
¿Qué se hace con las melodías que sonaban?
¿Qué se hace con los lugares?
¿Qué se hace con la forma de arreglarse el pelo
la ropa, los perfumes, la manera de tender la cama?
¿Qué se hace con los ecos de las conversaciones
las injurias, los halagos,
y las cosas que quedaron por decir?
¿Se las guarda en una caja?
¿Bajo la alfombra?
¿Se atornillan en la cabeza y se bloquea el área?
¿Se las procesa, se hace salsa y se sirve con ravioles
al que vendrá después?
¿Qué se hace?
¿Se les compra un pasaje en bondi y se las manda de paseo?
¿O se sale a caminar y se escupen
como semillas de mandarina
por los canteros de la ciudad?
¿Se mezclan con plasticola y papel
y se hace un monumento rememoratorio
de lo que alguna vez fue,
para que quede todo bien muerto
para que quede bien muerto todo
para que no sea más que un monumento?
A veces, mirando lo que fue,
se ve que de a poquito se mueren,
de a poquito y con el tiempo.
Y sin embargo me da tanto miedo
la forma en que la memoria se empecina,
a veces.